Juan quiso ir a cortar una flor silvestre para Luisa… esa noche estaba decidido a declararle su amor… Pero en su emoción no oyó al tren que cargaba el carbón de la mina, ese día quedó destrozado en la línea del tren, al igual que el corazón de Luisa.
Miguel, el menor de los hijos de Rebeca, jugaba pelota a las 3 de la tarde… pero ésta se le escapó hacia la carretera, y Roberto que venía escuchando su banda favorita en su auto nuevo, no pudo reaccionar a tiempo…
Aquella navidad era la primera después de siete navidades que Alfonso pasaría junto a su familia… emocionado, apretó el acelerador para llevar el último encargo de la noche y de ahí retornar al hogar… maldita lluvia, el camión volcó… Alfonso murmuró el nombre de cada uno de sus hijos, y derramó una lágrima al pensar en su ahora desprotegida esposa…fue la navidad más triste para aquella familia.
Ana era una buena mujer, quiso salvar la vida de aquel perro que se cruzó en la carretera... pero Carolina y su pequeña hija Anaís no adivinaron las intenciones de Ana… no pudo evitar el choque… Madre e hija están ahora en mejor sitio…
ooooooo O ooooooo
Son historias de quienes buscan ser recordados a orillas del camino, las animitas que a veces sólo la naturaleza con flores silvestres visita… algunas con velas eternamente encendidas, las familias que los lloran, que los recuerdan… y que la modernidad y el progreso han decidido olvidar, retirando cada una de estas casitas para dar paso a las nuevas carreteras y formando un cementerio de olvidados… nadie los reconoce. El cementerio de animitas, a la entrada de Chillán…